CONVOCATORIA 2018

Academia encantada, 2018 © Gelen Jeleton.

 

La última década ha sido testigo activo de numerosos y continuos gestos de disidencia colectiva que muestran un compromiso crítico con lo público ante la amenaza neoliberal y su violencia estructural. La universidad y el museo, como instituciones públicas implicadas en la producción de conocimiento, han sido objeto de una incesante intervención por parte de políticas austericidas de los estados que, junto a las corporaciones privadas, introducen progresivamente la deuda como una forma de disciplinamiento de las subjetividades. En paralelo, la implantación del sistema de puntos para la acreditación de los méritos académicos ha introducido la lógica de la acumulación en el currículo. Con ello se estandariza oficialmente el saber y se potencia una forma de conocimiento en base a intereses económicos que vinculan la investigación con el desarrollo y la innovación productiva.

Al tiempo que sucedían estas transformaciones estructurales con importantes consecuencias biopolíticas, la sociedad se organizaba para dar lugar a innumerables iniciativas que funcionarias, precarias, estudiantes y vecinas han activado como posibilidades con temporalidades alternativas; espacios de la empatía para producir afectos y nuevas formas de convivialidad crítica. Defender lo público y reformar la institución se convierte en una urgencia académica en la que distintos saberes e indisciplinas de fuera y dentro de la academia se complementan.

En este número es nuestra intención resituar la ciencia entre un conjunto de saberes amplios con las investigaciones artísticas, los laboratorios ciudadanos y los saberes implicados en generar conocimiento en sintonía directa con aquellos grupos expulsados por las lógicas del capitalismo académico, el colonialismo y el patriarcado. Ni la Universidad ni las instituciones legitimadas como depositarias del saber pueden ni deben entenderse como espacios exclusivos donde se produce y se archiva el conocimiento, sino desde la acción directa y la escucha, la interlocución e inclusión de esos saberes marginados, olvidados y precarizados.

Las preguntas que planteamos son:

 -       Cómo afectan a la escritura y la investigación crítica entendida como una forma de acción directa en las investigaciones artísticas sistemas como: Bolonia y Aneca, revistas indexadas e índices de impacto, el sistema APA y número de citación y patentes.

-       De qué Academia hablamos cuando hablamos de la Academia. ¿Cuáles serían esas Academias deseadas? ¿Qué otras Academias existen en relación a su localización geográfica?

-       ¿Qué tipo de vida modelo induce/forma la Academia?

-       Si la institución/academia está en crisis y si necesita de otros saberes para sobrevivir/funcionar/continuar con otras formas y maneras antes excluidas y/o prohibidas y si éstas están entrando, cómo entran y cómo negociar estas entradas. (Por ejemplo, prácticas como la autoedición con la incorporación de fanzines o publicaciones autogestionadas y autoeditadas en fanzinotecas institucionales y sus archivos).

-       Reflexiones en torno a lo disciplinar, lo multidisciplinar, lo transdisciplinar, lo extradisciplinar y lo indisciplinado.

La revista Re-visiones desde sus orígenes se ha planteado como un espacio para la presentación de formatos de pensamiento en y desde las imágenes, a partir siempre de conocimientos situados. En este contexto, la escritura se entiende como una práctica encarnada con vocación de generar pensamiento crítico y como un lugar para la experimentación epistemológica. Conscientes del marco que la propia revista Re-visiones ofrece como reconocimiento por su indexación y recorrido, pretendemos usarla en este número como foro estratégico para debatir estas cuestiones. En resumen, incitar a una propuesta de teoría y práctica crítica capaz de subvertir las reglas de estandarización de la investigación.

Para ello proponemos seguir los pasos de un activismo académico revelado en estrategias de escritura como “la autohistoria” de Gloria Anzaldúa, las experiencias colaborativas “simbiogéticas” de Lynn Margulis, la llamada a los “subcomunes” de Stefano Harney y Fred Moten, “las políticas culturales de la emociones” de Sara Ahmed o la “desposesión” como operación epistemológica de Athena Athanasiou.