Re-visiones #8

InvestigadorAs invitadAs

El CompArte zapatista por la Humanidad
«Un arte que ni se ve ni se escucha»

Rocío Noemi Martínez González

Miembro de los seminarios de la Universidad de la Tierra San Cristóbal de la Casas, Chiapas, Profesora de la F.C.S., Universidad Autónoma de Chiapas (rocio.martinez@unach.mx)


Resumen

Este documento intenta dar cuenta de lo que ha implicado el evento llamado CompArte por la humanidad convocado por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en 2016 (extendido hasta 2018). El CompArte significó, justamente, compartir las prácticas creativas, el hacer de los “artistas” para transformar el mundo. Así los zapatistas se dieron a la tarea de concebir y realizar obras en su mayoría colectivas, entre la montaña y la selva, para participar en este encuentro internacional. Uno de los objetivos principales radicó en el combate frontal de la creación contra la destrucción, para mostrar que otro mundo y otro tipo de relaciones sociales, entre los actores de la historia son posibles.
Las palabras del Subcomandante Moisés, el día 3 de agosto de 2016, en el comunicado titulado “El arte que no se ve ni se escucha”, hablan del arte que los zapatistas practican, en la creación de los pueblos y en el hacer desde abajo. Donde la capacidad de crear puede transformarnos como personas y colectividades y donde el hacer del arte no sea   más una mercancía, sino una materialidad con cuerpo y con almas que con su voz pintada, bordada, cantada y bailada permita traspasar las fronteras de los “sin voz”, de quienes no se ven ni se escuchan. 

Palabras clave

Arte; creación colectiva; autonomía; otros saberes; Chiapas.


Introducción

Desde el levantamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), el 1o de enero de 1994, éste no ha cesado de inventar formas e iniciativas creativas para dejar espacio a la “flor de la palabra que viene del fondo de la historia”1  y a una lucha bien distinta de lo que fueron las guerrillas tradicionales latinoamericanas de los años setenta, donde el mismo EZLN tuvo su génesis2.

Las razones de su estallido estuvieron determinadas por distintos motivos, pero principalmente por la modificación del articulo 27 de la Constitución mexicana relativa a la Reforma Agraria que da un golpe categórico a la propiedad colectiva de la tierra: el ejido y tierras comunales, ganadas en la Revolución Mexicana. La entrada en vigor, en 1994, del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) con Estados Unidos y Canadá, provocó que los campesinos mexicanos no pudieran competir con los precios del maíz proveniente de América del Norte destruyendo de este modo la autonomía alimentaria del país.

Además de exigir la destitución del entonces presidente de México (Carlos Salinas), considerado como usurpador y dictador, refrendan sus 11 demandas iniciales en cuestiones de educación, salud, casa, derechos sobre la Tierra, trabajo, alimentación, libertad, democracia, justicia, paz e independencia. 

La visión de desprecio y paternalismo hacia los “inditos” que se exponen en los museos o se muestran en las tarjetas postales que se venden a los turistas dio un importante giro en ese momento. El vuelco de la historia hizo ver a los indios 'rebeldes' defendiendo sus derechos y luchando por la palabra que viene del fondo de la historia, en “una guerra contra el olvido y una lucha por la memoria”3.

Después de doce días de combates a fuego abierto, el gobierno federal, luego de múltiples manifestaciones de distintos sectores del país, decreta unilateralmente el cese al fuego, que es aceptado por los zapatistas. Estos toman conciencia de la fuerza del movimiento que anima a la sociedad mexicana y se comprometen a llevar a cabo una lucha privilegiando la vía política en lugar de la armada4.

A decir de distintos comunicados del EZLN en sus casi 25 años de existencia, el contacto con las comunidades indígenas, con el hacer de los pueblos originarios así como la convivencia cotidiana, provocó la transformación de una guerrilla inicialmente marxista-leninista (Baschet, Jérôme, 2017).

 

El primer CompArte por la Humanidad

Los zapatistas convocan en 2016 a dos encuentros donde se trataron temas que en años precedentes fueron casi mitos descartados del vocabulario zapatista: las artes y las ciencias. Ahora se revaloriza lo que son capaces de provocar ambos campos, considerando:
Primero: Que la grave crísis que sacude al mundo entero y que habrá de agudizarse, pone en riesgo la supervivencia del planeta y todo lo que lo puebla, incluyendo a los seres humanos.

Segundo: Que la política de arriba no sólo es incapaz de idear y construir soluciones, también es una de las responsables directas de la catástrofe ya en curso.

Tercero: Que las ciencias y las artes son quienes rescatan lo mejor de la humanidad.

Cuarto: Que las ciencias y las artes representan ya la única oportunidad seria de construcción de un mundo más justo y racional.

Quinto: Que los pueblos originarios y quienes viven, resisten y luchan en los sótanos en todo el mundo, son poseedores, entre otras, de una sabiduría fundamental: la de la supervivencia en condiciones adversas.

Sexto: Que el zapatismo sigue apostando, en vida y muerte, por la Humanidad5.

En el marco de esta convocatoria tuvo entonces lugar el primer CompArte por la Humanidad6. En palabras del subcomandante Galeano (antes Marcos), las artes cavan en lo más profundo del ser humano y rescatan su esencia:

[…] como si el mundo siguiera siendo el mismo, pero con ellas y por ellas pudiéramos encontrar la posibilidad humana entre tantos engranajes, tuercas y resortes rechinando con mal humor. A diferencia de la política, el arte entonces no trata de reajustar o arreglar la máquina. Hace, en cambio, algo más subversivo e inquietante: muestra la posibilidad de otro mundo7.

La preparación del CompArte 2016 duró cuatro meses según testimonios de los participantes que se reunieron desde el mes de abril en el caracol II de Oventik, en las montañas de Chiapas. Provenían de los cinco caracoles para presentar y seleccionar las obras de todos los géneros artísticos que participarían en el encuentro:

El arte que los estamos mostrando, nuestras compañeras y compañeros, crudamente nació y salió de sus mentes, ellas y ellos las decidieron de cómo las van a presentar, sobre cómo han trabajado como zapatistas y autónomos, con su resistencia y su ser rebeldes...Todo fue una cadena de arte, el pensar qué es lo que van a presentar, si es bailable, canción, poesía, escultura, obra de teatro, cerámica. Luego las palabras, las ideas de cómo se van a hacer los movimientos, luego de donde van a sacar los gastos para sus concentraciones, de sus ensayos, porque son colectivos de pueblo, de región, de municipios y de zona. Hubo 3 selecciones, los pueblos se reúnen en regiones, ahí la primera selección; después las regiones se reúnen como municipio autónomo para la segunda selección; y los municipios se reúnen en zona y ahí la última selección. Les llevó meses para sus preparaciones. Para los pueblos de miles de mujeres y hombres de zapatistas, fue un repasar lo que somos, sólo que ya de otra manera, ya no de plática o bla, bla, bla, sino con la técnica de Arte, todo los hizo que se movieran, niñ@s, jóvenas y jóvenes, padres y madres, y abuel@s8.

Los zapatistas que generalmente son campesinos y que no se consideran “artistas”, se sorprendían ellos mismos del despertar de todas sus posibilidades creativas, al llamado de la creación, en oposición a la destrucción del mundo, en un encuentro sin precedente en el caracol de Oventik. La convocatoria para que “los artistas del mundo” vinieran a presentar sus obras a la Universidad de la Tierra se concretizó entre el 17 y 30 de julio de 20169.  Centenares de artistas del mundo entero pudieron compartir sus obras con l@s zapatistas. El último día del CompArte, en la Universidad de la Tierra, llegaron multitudinariamente a visitar las exposiciones, escuchar los conciertos, mirar los videos y las distintas creaciones que tuvieron lugar allí, en la que los zapatistas consideran su Universidad. Posteriormente se invitó a los artistas del mundo y a los asistentes del CompArte para admirar las obras zapatistas. Un día en cada caracol, de los cinco existentes10

        
CompArte itinerante (2016)

Estos encuentros dejaron sus testimonios, en su mayoría obras plásticas que se guardaron inicialmente en el caracol de Oventik. Posteriormente, los zapatistas deciden no “guardar” todos esos objetos, pinturas y bordados, elaborados por los colectivos de los pueblos, y que se haga una exposición que salga de las montañas, para que pueda viajar y mostrar al mundo lo que es la vida y la lucha de los pueblos en resistencia. Así tiene lugar por primera vez desde el nacimiento del zapatismo una muestra sin precedente de arte zapatista, concebida y materializada por ellos mismos; tanto por las bases de apoyo como por los insurgentes. La exposición se inaugura en San Cristóbal de Las Casas, en diciembre de 2016. Es la primera exposición del CompArte zapatista.

Las formas de arte allí presentadas, que hablan del cotidiano en la milpa, de los proyectos productivos, de la educación autónoma, de la salud autónoma, o de la comunicación libre, fueron una primicia que constata la construcción de la autodeterminación de los pueblos en lucha. Lejos de ser una utopía, esta se reveló en acciones concretas que retoman su historia muy atrás en el tiempo, sin dejar de renovarse en permanencia. La riqueza de las temáticas abordadas por los distintos colectivos participantes y su relación con los pueblos que gritaron “nunca más un México sin nosotros”, hicieron ver en aquellos lienzos y bordados expuestos —en su saber hacer—que el saber indígena no es patrimonio muerto, sino historia viva, con un gran valor y una cultura indiscutible que demuestra su capacidad de resistencia ante las mayores adversidades.

Las obras creadas por quienes hicieron posible el CompArte, aun viviendo en medio de una guerra “de baja intensidad”, en lugar de presentarnos el horror de la guerra, nos hacen mirar otro mundo y otras vidas posibles. Aquí, la “construcción” es un arma contra la destrucción y el ARTE, además de ser la expresión de la libertad, es una poderosa fuerza creativa que permite la reconstitución de las personas, de las colectividades que se implican en esta creación y la del osil balamil, es decir, el “universo” en lenguas mayas, donde cada ser que vive ahí adentro tiene un lugar y una razón de ser y de existir. Los lienzos y las mantas pintadas, los hierros forjados, las esculturas de madera, los bordados expuestos fueron y son pensamientos y experiencias materializados, expresión de la potencia de los pueblos y de sus “otros saberes”.

Así, nos pusieron a mirar, a escuchar, a re-acomodar o quizás des-acomodar nuestros pensamientos para transformarlos y transformarnos en otros y otras, con ellos11.

En la conclusión de esta exposición se decide una nueva selección de obra para que inicie un nuevo itinerario del CompArte 2016. Así se conjuntan 11 piezas entre pinturas y bordados de gran formato y se organiza un catálogo de itineración que se envió a distintos colectivos de diferentes lugares interesados en el CompArte, para ver, según sus posibilidades organizativas, la recepción de la exposición en sus países. La comisión Sexta del EZLN decidió que dicha exposición viajara en el marco de la campaña mundial “Frente a los muros de arriba, las grietas de abajo”, que fue el modo en el que los zapatistas llamaron al apoyo otorgado en 2017 a todos los migrantes del mundo. El modo de organizarse para resistir a las detenciones, las persecuciones y las expulsiones de quienes han tenido que dejar sus lugares originarios para buscar mejores condiciones de vida en otros lugares12.

Así el CompArte de los zapatistas por la Humanidad se transformó en una especie de multiplicidad de presencias encarnadas de quienes no pueden desplazarse a distintos lugares, pero viajan a través de sus palabras pintadas y bordadas. Llevan sus pensamientos y sus almas para acompañar nuevos encuentros y discusiones, otras actividades creativas y de intercambios en los distintos países y ciudades a los que llega esta exposición.
Hasta la fecha se ha realizado un recorrido entre distintas ciudades y espacios de lucha, principalmente en Europa: Francia, Italia, Grecia, Estado español, Bélgica. En estos lugares, los colectivos que luchan desde sus geografías y a su modo, se han hermanado con el zapatismo como parte de la Sexta Declaración de la selva Lacandona, o de otros colectivos, y han organizado la recepción de obras, las exposiciones y las actividades en torno a éstas. Además del objetivo de reunir y acompañar las luchas de los migrantes, las escenas pintadas y bordadas en cada uno de estos lienzos (que ponen en contexto la historia y la construcción de los territorios autónomos, los proyectos colectivos, los ejes de la autonomía: la educación, la salud, la agroecología y los modos en los cuales se dan las ofensivas del gobierno para destruirlos), han sido detonadores de reflexión sobre las prácticas de las luchas en distintos lugares y una inspiración para no claudicar aún en momentos de mucha dificultad. Un ejemplo significativo de esto fue la ZAD (Zone à Défendre), Notre Dame des Landes, en Francia13, que sigue llevando una lucha intensa por la defensa del Territorio y la posibilidad de construir otras formas de habitar el mundo.

Las formas que pueden observarse en las distintas composiciones, permiten ver el mundo nuevo, hecho de “muchos mundos”, que retoman saberes de la tradición del quehacer de los pueblos originarios, sin dejar de crear formas nuevas. La metodología de la concepción colectiva de las obras tiene un impacto sobresaliente en la recepción de los espectadores que manifiestan su sorpresa al ver las dimensiones del formato y las distintas manos que participan en la composición general14.

A través del análisis de algunas de las obras que han conformado esta exposición, es posible observar los modos y las formas en las que los zapatistas sitúan sus saberes experienciales y cómo de manera sencilla y generosa comparten sus modos de ser y de hacer al mundo.

Imagen Autonomía

Autonomía, pintura vinílica sobre manta. Caracol IV Morelia, (5m x 1.70m).
Foto. Élie Kongs.


Esta es una manta de formato horizontal que se divide en tres planos. El primero da inicio en el extremo izquierdo y muestra el andar de una familia indígena: una madre, un padre y un hijo que camina y lleva la bandera zapatista y un bebé que porta la madre en sus espaldas; por sus vestidos es posible definir que se trata de una familia tsotsil, en el tiempo presente. Estos personajes parecen salir de una pirámide situada al fondo de la composición, en la lejanía (de tiempo y de espacio). Sobre la pirámide hay una luna con paliacate rojo (zapatista), que al igual que los personajes que se presentan en la familia, llevan el rostro cubierto, al mismo tiempo que portan una antorcha que parece haber iluminado el camino de los muertos dejado atrás, en la pirámide, desde donde se detallan algunos esqueletos y cruces sobre el trayecto hasta donde parece iniciar el presente. El ambiente de la escena se localiza en la noche.

En el centro, una escena de trabajo en el campo, donde una mujer en el primer plano, y un hombre en el segundo, realizan labores en la milpa, con sus instrumentos de labor (una coa y un machete). Se observa perfectamente trazada la parcela donde cultivan maíz, frijol y calabaza, la triada de los cultivos tradicionales mesoamericanos que permite la sustentabilidad alimentaria de los pueblos originarios. Atrás se observan otras plantaciones de la hortaliza. Hacia el fondo de la parcela, alcanzan a verse unas casitas de madera con los rótulos de “educación” y “casa de salud”, situados a un lado del panel que indica el “territorio rebelde zapatista”. Allí se ven niños jugando en una cancha de fútbol y otras personas que transportan costales en las espaldas. Al lado derecho de esta escena, en el mismo plano, se observa la plantación del café, uno de los productos que las comunidades venden al exterior a través de cooperativas, que son parte de los proyectos colectivos que apoyan a la resistencia zapatista. En medio de estos cafetales, se observa una joven que realiza la pisca de café.  Al fondo de la escena se puede ver un bosque con muchos árboles donde aparecen discretamente, entre las ramas, los milicianos zapatistas, como guardianes de las actividades que permiten la autonomía zapatista. En la parte alta de la composición, al fondo de esta escena, se observa un helicóptero militar que por una parte podría interpretarse sobrevolando el lugar donde viven los zapatistas, como lo hacen regularmente. También podría ser parte de la composición que se muestra opuesta a la autonomía. Se ven las casas con techos rojos que recuerdan a los “apoyos” de lámina roja que da el gobierno a los campesinos y los distintos camiones que tienen un título de “sin hambre”, una de las campañas asistencialistas de Peña Nieto (entonces presidente de México), para cooptar a las poblaciones más pobres de México y hacer una ofensiva a las poblaciones rebeldes. Este mismo paisaje se completa con los edificios que hacen énfasis de su verticalidad en la ciudad. Algunos debieran ser fábricas, porque sacan humo. Tal pareciera que los autores de la pintura quisieron explicitar la existencia de dos territorios: el rebelde en oposición al del gobierno.

El tercer plano al extremo derecho de la manta pintada es una continuidad del paisaje en la que se sitúa un árbol que recuerda a la ceiba, el árbol sagrado de los mayas, donde se establece el imaginario de los tres niveles del mundo que también se sitúa en una figura cúbica con tres niveles: las ramas, el lugar de la conciencia (arriba o sba balamil); el tronco, el lugar donde es posible la vida porque existe el sol (O’lol) y las raíces, abajo de la Tierra, el lugar de la historia, donde viven las almas de los muertos: los ancestros (totilme’il), un lugar llamado Katinbak (Guiteras Holmes, 1996 y Martínez González, 2013, T.I.). En este árbol es interesante que sus raíces se incrusten en el planeta entero, aun cuando deja ver la faceta del continente americano donde se ve México con un pasamontañas. El tronco está marcado en letras grandes con la palabra “Autonomía” y las ramas tienen como frutos distintas cabecitas con pasamontañas zapatistas, que cuelgan de las ramas y que llevan los nombres de las once demandas zapatistas al origen de su levantamiento15.

Toda la composición de esta obra hace una síntesis de lo que para los zapatistas significa la autonomía, anclada en la Tierra (en el mundo entero) y en las actividades “simples” del cotidiano no desvinculadas de las ofensivas permanentes del gobierno que los zapatistas han aprendido a no aceptar y a “darles la vuelta”, para dar seguimiento a una lucha que empezó desde los ancestros, quienes “nos han dado la fuerza a los pueblos para seguir luchando”16.

Foto Hidra

Hidra 1, Manta bordada por los insurgentes del EZLN,
(1.87m. x 1.70m.). Foto. Élie Kongs.

Esta es una manta bordada proveniente de Caracol II de Oventik, en los Altos de Chiapas. Se trata de un bordado realizado por los insurgentes e insurgentas del EZLN, entre los meses de abril y julio como aparece al calce izquierdo de la obra. De esta manera se puede observar cómo las tropas regulares del EZLN (los soldados) se convierten paradójicamente en bordadores y bordadoras que se dieron a la tarea de crear durante cuatro meses ésta y otras composiciones.

La singularidad de este bordado consiste en su concepción y realización colectiva (entre hombres y mujeres), para dar forma a la “Hidra capitalista” que fue el tema del seminario del “pensamiento crítico contra la hidra capitalista” en 2015. La forma que toma la Hidra, pese a que es un tema de la mitología griega, es extrañamente una figura humana, con patas de pollo, “kaxlan”, que es el modo de nombrar a los mestizos entre los tsotsiles y tseltales, desde la introducción de la gallina, por los españoles, en tierras mesoamericanas17. Kaxlan define también a alguien “venido de afuera” que puede ser considerado como adversario o como aliado, según el tipo de relación que se establece con él. Entre los pueblos indígenas, la relación con el kaxlan ha sido desde larga data de desconfianza por los excesos y abusos de éste hacia las poblaciones originarias, en periodo colonial y luego en tiempo de fincas en los siglos XIX y XX18.

Como puede observarse en este bordado, las técnicas a las que se recurre para dar la forma de las múltiples cabezas de la hidra, del cuerpo y de las patas, son las mismas que se utilizan para elaborar las blusas tradicionales de las mujeres llamada k’uil (en tsotsil), donde se recrea el universo maya en sus diseños. La cabeza del personaje esta bordada con lana negra de borrego para dar la forma al pelo, a las cejas y nariz. Su rostro está bordado con estambre de algodón, al igual que los ojos y la boca, en los que destaca su color rosa estridente, no usual en la “tradición”. El cuerpo de esta figura se borda con estambre de algodón morado, marcando líneas de zig-zag (técnica de diseños tsotsiles dentados para definir cuellos y mangas que se nombra “camino de serpiente” (sbe chon), contrastadas en un tono más bajo en todo el cuerpo, que se prolonga hasta una cola que sale entre las dos cabezas a lo alto de la hidra. A la derecha, una cabeza devora al planeta, a la izquierda otra devora una serpiente. Es de mencionar que la serpiente entre los pueblos mesoamericanos está ligada al rayo (cuando se representa en vertical), y es una fuerza natural que llama a la lluvia. Los bastones de mando de los cargos principales en las comunidades indígenas son una identificación de la serpiente que también figura a la Tierra (cuando se representa horizontalmente)19. La cabeza de hidra que se ve devorando una persona (al extremo izquierdo), recrea con hilos de colores diferentes una especie de plumaje que compone todo el largo del cuello del monstruo. Abajo se observa otra cabeza que devora a una vaca. Al otro lado de la hidra hay otras tres cabezas devoradoras de los elementos naturales de la Tierra: minerales, agua, petróleo, gas (según se lee en las letras bordadas en azul); las otras dos cabezas del monstruo devoran los árboles, los mares y los astros del cielo. Cada cabeza está compuesta de una textura y de un color diferente, haciendo de la totalidad compositiva un collage de colores y de texturas que integran a la llamada “hidra capitalista” como ser depredador de todo lo que existe en el universo. Este recuerda la faceta de la nombrada “madre tierra”, entre los mayas contenedora del universo al que pertenecen todos los seres vivos, quien cuando ha sido explotada y destruida, sin haber sido agradecida en reciprocidad por todas las bondades que regala a los seres humanos y seres vivos, se transforma en una subjetividad capaz de provocar catástrofes y destrucción20.

Foto Trabajos colectivos

Trabajos colectivos, pintura vinílica sobre manta.Caracol IV de Morelia(2.80m. x 1.90m.).
Foto. Élie Kongs.

Esta pintura desarrolla el tema de los “trabajos colectivos” que es una de las maneras en la que los pueblos zapatistas tienen un sustento importante para la autonomía21:

Entre las actividades de la Junta de Buen Gobierno22 es promover y planear los trabajos colectivos de la zona y los municipios, ver que los municipios autónomos tengan un desarrollo parejo… elaborar los proyectos de desarrollo y ver problemas graves que el municipio no puede resolver …

Dichos trabajos se expresan en esta manta que se divide por un río al centro de la composición: al extremo izquierdo se observa la ganadería que consiste en criar ganado para vender principalmente y tener recursos para las necesidades de los municipios autónomos. Los corrales que se construyen son fabricados por la misma gente del proyecto que se observa en sus caballos con sombreros y con cuerdas en la cintura como los vaqueros. Al extremo derecho se pueden ver los proyectos de milpa (maíz), hortaliza y aves de corral, además de una tienda y una panadería, que son parte de los proyectos en los que trabajan los colectivos para el beneficio comunitario. De aquí, salen apoyos importantes para sus sistemas de educación y de salud (existentes en los cinco caracoles) que se materializan en esta pintura en la clínica (de salud) y su escuela. Es de hacer mención que muchas de las tierras del caracol de Morelia son tierras recuperadas desde 1994, como una recuperación de las tierras robadas a los indígenas por los iconográficos finqueros y el Estado, sobre todo durante el siglo XIX. Estas son usufructuadas por los distintos colectivos del caracol de Morelia, pero a veces también por otros colectivos de otros caracoles como el de Oventik, en casos de compañeros que no cuenten con tierras donde trabajar. En el caso de los desplazados en el municipio Polhó después de 1998, algunas familias pudieron trabajar en estas tierras fértiles, lejos de sus lugares de origen, donde les fueron destruidas sus casas, sus milpas y sus animales.

 

Reflexiones finales

Como se ha podido observar en la descripción de las obras precedentes, los y las zapatistas son los actores olvidados de la historia oficial, que desde su propia enunciación narran sus procesos constructivos en la autodeterminación de los pueblos, donde la capacidad de crear hace posible actuar y transformar a las personas como a las colectividades.

El CompArte zapatista ha tenido una segunda edición en 2017. De éste derivó una segunda exposición enviada a la Ciudad de México al Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC-UNAM), donde por primera vez un espacio cultural mexicano presta oídos y mirada a un arte “que ni se ve ni se escucha”23.

En 2018, el CompArte en su tercera versión, en el caracol de Morelia, presentó una serie de mantas pintadas situadas en la plataforma central de este caracol IV, cada una con una leyenda que los colectivos de creadores ponen al pie de la obra. Entre ellas la pintura sobre manta que se nombra: “Libertad” (Fig. 4), donde se describe detalladamente cada uno de los elementos iconográficos desde las voces de los y las zapatistas que hacen lo que viven y lo hacen como lo piensan. A este respecto, imposible no recordar la afirmación de Jean Cocteau cuando se refiere a un arte ético: “donde ya no existe la separación entre lo que se hace (y se piensa); la unión perfecta de la potencia de la vida y del pensamiento, sin dejar de lado la función privilegiada del corazón en la consecución de ese proceso” (Espinoza, 1988, p.53).

Foto Libertad

Libertad, Pintura vinílica. Caracol IV de Morelia, (1.50m. x 1.50m.).
Foto. Vincent Baschet.

Lo que reitera las palabras del subcomandante Moisés que dos años antes se refiriera al hacer del arte ya no considerado como una mercancía, sino como un conjunto de fuerzas creativas capaces de reconstituir la realidad:

El arte, hermanas y hermanos, compañeras y compañeros es tan importante, porque es el que da una ilustración de una nueva cosa en la vida, tan diferente y que puedes comparar con lo ilustrado en la vida real, que no miente. Es tan poderoso el arte, porque es una vida real ya en las comunidades donde ellas y ellos mandan y su gobierno obedece, gracias al arte de la imaginación y saber convertir en una nueva sociedad, en una vida común.  Demuestra que sí se puede otra forma de gobernarse, totalmente diferente, que sí es posible otra vida trabajando comúnmente en beneficio de la misma comunidad.


Bibliografía

*[fecha de consulta de enlaces web: 18 septiembre 2018]

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Notas

[1] Cf. EZLN, Cuarta Declaración de la Selva Lacandona, en EZLN, 2010.  “Nuestra palabra, nuestro canto y nuestro grito, es para que ya no mueran más los muertos. Para que vivan luchamos, para que vivan cantamos. Vive la palabra!. Vive el Ya basta! Vive la noche que se hace mañana...”.

[2] (Baschet, Jérôme, 2005 y 2012).

[3] Mayor, Ana María, Discurso de inauguración del Encuentro Intercontinental por la Humanidad y contra el Neoliberalismo (27 julio 1996), reproducido en EZLN 2010, pp. 260-262.

[4] El EZLN así toma numerosas iniciativas con el afán de crear espacios de diálogo con la sociedad civil mexicana. Durante el verano de 1994, convoca a la Convención Nacional Democrática, seguida al Foro Nacional Indígena que condujo a la creación del Congreso Nacional Indígena (CNI), activo hasta nuestros días. En julio y agosto de 1996, se organiza el Encuentro Intercontinental por la Humanidad y contra el Neoliberalismo. La capacidad de movilización de la sociedad, en el plano nacional como internacional, fue sorprendente en los primeros años del levantamiento zapatista hasta las últimas iniciativas de 2016-18. Ver “archivos” EZLN http://enlacezapatista.ezln.org.mx

[6] En mayo de 2015, los zapatistas habían convocado al seminario llamado “El Pensamiento Crítico frente a la Hidra Capitalista. Participación de la Comisión Sexta del EZLN”. Para este seminario sorprende la importancia que toma la exposición llamada Signos y señales, que reúne distintos artistas contemporáneos de México que hicieron una radiografía de la realidad, de los mitos y de la historia de los pueblos indígenas y no indígenas, en medio de una historia dramática marcada por la devastación de la llamada “Hidra Capitalista”, pero también por sus formas creativas para conservar la vida. Para 2016, el pensamiento crítico de los zapatistas continuó su reflexión crítica desde otros lenguajes y sus formas inusuales de hacer política, donde el arte de los pueblos, desde su propia voz, toma un lugar sin precedente, dejando de ser “artesanía local” para ir a las dimensiones del Arte para compartir con la Humanidad, donde la presencia de las mujeres toma un espacio relevante. Cf. Comisión Sexta del EZLN, http://enlacezapatista.ezln.org.mx/2015/07/15/palabras-del-ezln-en-el-seminario-el-pensamiento-critico-frente-a-la-hidra-capitalista/ y el libro El pensamiento crítico frente a la hidra capitalista T. I. Participación de la comisión Sexta del EZLN.

[7] Subcomandante Insurgente Galeano, carta a Juan Villoro hijo del finado Don Luis. http://enlacezapatista.ezln.org.mx/2016/02/28/las-artes-las-ciencias-los-pueblos-originarios-y-los-sotanos-del-mundo/

[9] Cideci-Unitierra no es una universidad convencional. Es inicialmente un centro de capacitación integral intercultural puesto al servicio de los pueblos indígenas y de los no indígenas que se interesan en la construcción del conocimiento critico y de las practicas que sirven de base a otros saberes, y otra teoría desde abajo. Este centro existe desde hace 29 años. En 1994 decidió ser un espacio que facilita los encuentros, la comunicación y diálogo entre los zapatistas y los no zapatistas convencidos de que "un mundo donde quepan muchos mundos" es posible. Ver "Una universidad sin zapatos…" https://www.facebook.com/pages/Cideci-Unitierra/259357130913581?hc_ref=ARRgRoPtG3CO_zD1-X8sihcHSUxXjfAOXMld2tQOaQgpcj64KcOI6SUC6XSartOXtMo&fref=tag&__tn__=kC-R

[11] (Martínez González, 2016).

[12] Subcomandante Insurgente Moisés, Subcomandante Insurgente Galeano, http://enlacezapatista.ezln.org.mx/2017/02/14/los-muros-arriba-las-grietas-abajo-y-a-la-izquierda/

[14] En palabras de los participantes en la creación de las obras zapatistas, ésta “se determinó luego de varios días de discusiones colectivas para saber lo que queremos decir al mundo...” No es una persona que da la idea y los demás pintan o bordan, sino que entre todos pensamos lo que queremos decir y también cómo lo queremos decir nuestra palabra, por lo que el modo de pensar juntos también es el modo de hacer juntos”. Com. Pers., participante del CompArte (Oventik caracol II, agosto 2016).

[15] Ver introducción de este articulo.

[16] Com., pers., maestro Tomás, S.C.L.C. 2017.

[17] Los mayas tsotsiles y tseltales se localizan entre las montañas de la geografía nombrada Altos de Chiapas y la Selva Lacandona. Sus ancestros se sitúan entre los maya ch’ol, quienes habitan todavía distintos lugares de la selva, que hablan la lengua que fue descifrada a partir de los glifos en las estelas y monumentos que se localizan aún en todos los sitios antiguos construidos por los mayas del periodo clásico del 300 al 900 de nuestra era. Después se verifican múltiples migraciones de la selva a las montañas. Ver: Proskouriakoff, Tatiana: 1994 y Lenkersdorf, Gudrun: 2004.

[18] El zapatismo ha contribuido a la transformación de esta configuración relacional con el kaxlan a quien se considera en ocasiones “hermano mayor” (bankilal kaxlan), por ser un aliado y alguien en quien se puede confiar y aprender.

[19] Ver va’al luk’um (serpiente parada) y smeltsel luk’um (serpiente acostada), en Martínez González, 2017 b.

[20] Ibidem 2017 a.

[21] Cf. Libros de la Escuelita zapatista “La libertad según l@s zapatistas”. https://www.centrodemedioslibres.org/2017/08/02/libros-en-pdf-de-la-escuelita-zapatista-la-libertad-segun-ls-zapatistas/. p.59

[22] Las Juntas de Buen Gobierno están constituidas por miembros de los distintos municipios autónomos de la zona o caracol, en donde dan su servicio. Sus cargos en la junta les son asignados a través de las asambleas de los pueblos que ejercen por dos o tres años sin tener remuneraciones económicas y con la posibilidad de ser revocados si no cumplen cabalmente con las demandas del pueblo. Ver Baschet, Jérôme:2017)


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HAR2013-43016-P I+D Visualidades críticas, reescritura de las narrativas a través de las imágenes