Re-visiones #8

FOCUS: DESENCAJAR EL ARCHIVO

ARXIU DESENCAIXAT
una experiencia situada para des-heterosexualizar el archivo

Lucía Egaña Rojas

Programa de Estudios Independientes (Macba), (lucysombra@gmail.com)

Benzo

independiente (47951845l@gmail.com)

Julieta Obiols

Facultad de Psicología, Universidad de Buenos Aires (julieta.obiols@gmail.com)

Javiera Pizarro

Universidad de Chile (javierapizarroconte@gmail.com)

Diego Posada

Universidad de Barcelona (diegopg6@gmail.com)


 

Foto

voca-bulario
Imagen inspirada en el “vocabulario” de Gretel Ammann, en Gretel Ammann, Escritos / Gretel Ammann (Barcelona: Xarxa Feminista de Catalunya, 2000). Accesible en: http://www.caladona.org/grups/?p=617

Introducción

¿Los archivos institucionales tienen una construcción heterosexual? ¿Es posible des-heterosexualizar el archivo? ¿Qué materiales incluyen y excluyen estas miradas normativas? ¿Qué pasa con los archivos que están alojados en organizaciones, en casas particulares, en las cajas de lxs protagonistas de las luchas de la disidencia sexual?

El arxiu desencaixat1 fue una exposición que permaneció abierta al público entre el 15 de febrero y el 13 de julio de 2018 en la planta baja del Centro de Estudios y Documentación del MACBA2. Pero también fue un proceso pedagógico, una investigación colectiva, una excusa para construir redes, un sitio para la recuperación de memoria histórica y un espacio de experimentación creativa. El carácter múltiple del proyecto excedió con creces lo que es, en un sentido estricto, un “archivo”. A la vez se planteó como un ejercicio radical de apropiación de lo que enuncia el propio término, dinamitándolo desde dentro, un destruir y desarticular lo que tradicionalmente se podría entender por “archivo”, o un ejercicio extremo de injuria hacia sus habituales definiciones3.

El arxiu desencaixat se propuso indagar y hacer visibles algunos materiales que dan cuenta de las luchas de la disidencia sexual en Barcelona, desde la segunda mitad de los años setenta4 hasta la actualidad. La existencia y supervivencia de estos materiales ha estado amparada, principalmente, por la autogestión y el cuidado que lxs protagonistas de esas luchas les han brindado. Acceder a ellos nos permitió conocer, incursionar y reconstruir pluralidad de biografías e historias que, individualmente y en conjunto, proponen articulaciones que erosionan las narrativas oficiales basadas en la unicidad.

¿Cómo comenzamos? Lucía Egaña, coordinadora del proyecto, nos invitó a las estudiantes del PEI Programa de Estudios Independientes del MACBA a generar un archivo –o espacio de memoria– de las luchas de la disidencia sexual en la ciudad. A la convocatoria llegamos unas trece personas5, mayoritariamente de Latinoamérica, lo que facilitaba la emergencia de una particular mirada descentrada. Así, la respuesta a la convocatoria también se puede interpretar como una necesidad de conectarse a la ciudad a través de un hilo concreto de su tejido histórico: el de la sexo-disidencia. En el proyecto no había objetivos definitivos ni preelaborados, pero empezamos consultando un oráculo, el tarot feminista cuir de Invasorix6 que nos regaló una madrina: Kathleen Hanna. Su aura feminista y fanzinera nos acompañó durante todo el proceso. De hecho, esta carta del tarot se convirtió en el primer material y cartel de la muestra.
Tanto el arxiu desencaixat como este escrito son resultado de un trabajo colectivo, contaminado por las visiones, los afectos y deseos de las participantes. Motivado por un activismo, una política y una estética concreta, el proceso estuvo abierto a las propuestas y nuevas ideas, con curiosidad, olvidos y despistes. El nombre del proyecto surgió en una reunión informal en un bar, cercano al archivo del MACBA. Decidimos, en primera instancia, descartar el término queer por su marca anglosajona y porque entraba en conflicto con el recorte histórico-temporal definido para la muestra: el término queer no tenía el sentido actual en los años setenta en Barcelona.

 

De la “naturaleza” de los materiales queer

Los materiales que forman parte de estos archivos no fueron hechos para la posteridad museística para la que suele producirse el arte. Muchos de ellos carecen de fecha y fueron creados para su uso más que para su contemplación. Producidos como armas con potencial transformador de un presente constituido a la fuerza como exclusivamente heterosexual. Estos materiales son herramientas de lucha que habilitan un futuro desencajado, que abren la posibilidad de resquebrajar el monolítico presente del “tiempo heterosexual” (Muñoz, 2009) y las geometrías y orientaciones espaciales rectas que la heterosexualidad impone (Ahmed, 2006). Aunque estos documentos evidencian las luchas de las disidencias sexuales, no se archivan únicamente con la intención de perpetuar un relato histórico, sino más bien para conservar el potencial transgresor de lo micropolítico7.

Estos archivos atesoran la memoria de formas de vida, afectividad y relacionalidad disidentes atravesadas por las luchas, por eso forman parte de lo que Cvetkovich denomina un “archivo de sentimientos” que es material e inmaterial a la vez e “incorpora objetos que normalmente no se considerarían de archivo y, al mismo tiempo, se resisten a ser documentados porque el sexo y los sentimientos son demasiado personales o efímeros para dejar registros” (Cvetkovich, 2018: 324).

Foto 2

Criterio erótico y materiales que lubrican
Imagen hecha a partir de fotos originales del archivo de Ca La Dona
y una imagen de la revista Tribades n.1, junio de 1988.

Las comunidades queer tienen, como enuncia Cvetkovich, una necesidad emocional de tener historia y de ahí la urgencia del archivo que cuestione lo que se considera como importante de ser documentado y las formas de narrarlo. Por estas y otras razones, los archivos de la disidencia sexual son inusuales y difíciles de organizar narrativamente con la coherencia que se desprende de otros tipos de fondos documentales.

La clasificación del material, a través de etiquetas y categorías, es un punto de tensión que emerge ante el encuentro con los archivos que no encajan ¿Es posible encontrar categorías para lo desencajado? ¿Es necesario hacerlo? ¿Qué pasa cuando, evadiendo las etiquetas, recaemos en la invisibilidad? ¿Qué sucede cuando las etiquetas nos constriñen o nos hacen revivir el estigma ligado al delito o a la enfermedad? ¿Es posible hacer una reapropiación táctica de las categorías, como históricamente se ha hecho con la injuria queer? En la medida en que armábamos el arxiu desencaixat, estas tensiones se hicieron más y más evidentes justamente al irnos enfrentando a las lógicas y necesidades de clasificación de los archivos más institucionales (Rawson, 2017).

Foto 3

No som ni tres ni quatre
Imagen realizada a partir de un cartel del Grup de lesbianes feministes de Barcelona,
copia original en el archivo de Ca La Dona

El primer espacio que visitamos para la construcción de la muestra fue el MACBA que, como otros archivos institucionales, planteaba la contradicción entre la necesidad de establecer categorías para acceder a los materiales y la dificultad de hacerlo en el caso de los materiales de la disidencia sexual. Sin categorías de clasificación no es posible acceder a muchos de estos materiales porque no son visibles en el catálogo. Para encontrarlos, se requiere de categorías que, a la vez, conllevan el riesgo de fortalecer las etiquetas que recaen sobre las identidades disidentes.

Los sistemas de clasificación de los archivos disidentes responden a lógicas y necesidades difusas, que se relacionan con las experiencias vitales registradas en los documentos. Para la socióloga y activista feminista María Lugones “Una experimenta su vida de acuerdo con conceptos degradantes y empobrecedores que otros han encontrado conveniente para describirla. No podemos separar nuestras vidas de las formas en que han sido nombradas por otros; la articulación de nuestra experiencia es también parte de nuestra experiencia” (Lugones y Spelman, 1983: 573-574, traducción propia). Estos archivos reúnen y organizan las vivencias disidentes como modo de resistencia a las formas de nombrar que otros han intentado hacer de dichas experiencias.

 

Una metodología de investigación desencajada y el carácter táctil de los materiales

Desencajar implica sacar de las cajas, de los almacenes, del clóset. Lo desencajado remite a lo que no puede o no quiere ser clasificado, lo que está por fuera de las normas sociales, desbordándose de los marcos reconocibles. Desencajar, en términos disciplinarios, plantea un espacio difuso entre especialidades. En el caso del arxiu desencaixat se trabajó desde una práctica bastarda entre la archivística, la curaduría, la producción artística, los estudios de género, la sociología, la investigación detectivesca.

Foto 4

Que no te amarren el deseo
Imagen realizada a partir de una pegatina de Joves per l’Alliberament Gai (JAG),
copia original en el Centro de documentación Armand de Fluviá, Casal Lambda

Por lo tanto, en términos metodológicos, lo desencajado representa una práctica que elude la exclusividad disciplinaria y que define sus reflexiones partiendo del hacer, y no al revés, como suele plantearse en las metodologías de investigación más tradicionales. Este modo de investigar colectivo supone acudir directamente al encuentro de los archivos existentes, leer entre varias personas los hallazgos y buscar criterios particulares de navegación que incorporen lo imprevisto.

En esos términos podríamos decir que la selección de los materiales fue guiada por un criterio erótico. El atractivo visual, la sorpresa, la resonancia con la historia personal o la curiosidad fueron determinantes como criterios de selección y acumulación de los materiales del arxiu desencaixat. Así la exposición, desde un comienzo se fue generado como una polifonía de deseos, como el entusiasmo de redescubrir los objetos que otras habían cuidado por años para preservar su propia memoria.

Este tipo de selección de materiales desbordó el uso de la palabra clave como forma de búsqueda y localización. El criterio erótico de selección requiere la inmersión en los materiales disponibles, mirarlo todo. Muchas veces se trata de buscar sin saber qué se encontrará en el proceso. Esta metodología de selección requiere del contacto directo con los materiales y de la capacidad para dejarse guiar por la atracción, por el deseo. Pero entre las investigadoras y el documento no se da una relación cerrada, sino una que está permeada por el deseo, el cuerpo, la palabra y la memoria de quienes cuidan los archivos. El acceso y la búsqueda de los materiales estuvo animada por nuestro propio criterio erótico en negociación y bajo los influjos de la seducción con las guardianas del archivo (por ejemplo, las personas de Ca La Dona, el Centro de documentación Armand de Fluviá, con Alex Brahim, etc.), una especie de catálogos vivientes, guías y conocedoras del corpus que comenzábamos a indagar.

Foto 5

Selección táctil de los materiales
Imagen realizada a partir de fotos del archivo de Ca La Dona y de República rarita (Diego Posada)

El proyecto arxiu desencaixat como proceso de investigación colectiva, resultó ser un evento transformador tanto para las investigadoras que íbamos entendiendo de otra forma la historia, la ciudad y la memoria, como para los propios materiales, que fueron reimpresos, vueltos a crear y agrupados junto a otros documentos que obligaban a su reinterpretación desde otro lugar. Tras esta experiencia, consideramos que lo más relevante del acceso a estos materiales no era la contemplación de una pieza histórica original sino también las formas de relación corporal con dichos documentos. Por eso, a nivel práctico digitalizamos en alta resolución todos los materiales que formarían parte de la exposición, para luego imprimir copias similares a las originales o con modificaciones que no resultaban perceptibles para la gran mayoría de personas que usaron el arxiu desencaixat. Los materiales podían ser tocados, manipulados y reubicados. Esto, de alguna forma, recreó la experiencia de nuestra búsqueda en los distintos archivos de la ciudad y también permitió a los visitantes aproximarse al erotismo del encuentro con estos materiales-tesoros, desarrollar relaciones “cuerpo a cuerpo” con los documentos y llevar el propio deseo a situaciones límites, como, por ejemplo, el robo.

 

Re-hacer el archivo. Activaciones como un ejercicio sobre la marcha

El arxiu desencaixat ocupó y habitó el espacio de exhibición a través de materiales de diverso formato y de una variada gama de actividades en el espacio8. Prácticamente, todas las que participamos del proceso de investigación, también lo hicimos a través de activaciones que reflejaban el carácter no estático de los materiales, y sugerían formas de encarnarlos y darles una reinterpretación situada. En total se realizaron trece activaciones, entre charlas, talleres, performances, intervenciones del espacio y presentaciones de propuestas bibliográficas. En estas activaciones surgieron, a veces, posiciones o temáticas que no estaban siempre contenidas en los archivos originales y que daban cuenta de una suerte de actualización o relocalización de estos.

Foto 6

Lesbianas com cal
Imagen realizada en el taller “Imagina tu bollera, dibuja tu marica. ¿Cómo representar
una cuerpa disidente?” (09/04/2018) a partir de una viñeta de las Xoxo Sisters,
fotonovela publicada en la revista Tribades n.5, junio de 1990.

Entre las activaciones que se llevaron a cabo, hubo dos talleres. Uno al inicio de la muestra, titulado Imagina tu bollera, dibuja tu marica ¿cómo representar una cuerpa disidente?, que invitaba a repensar el imaginario colectivo a través de los materiales de la exposición; y el segundo al finalizar la muestra, para producir colectivamente un fanzine como memoria del proyecto que reflejara su propio proceso de producción. Se realizaron cuatro performances. El servicio de información Guía Rosa que reproducía una experiencia de asesoría en plena crisis del sida, impulsada por la Coordinadora Gai-Lesbiana durante los años ‘90, fue la propuesta para la inauguración de la exposición en la que participaron trece performers. Otra fue Una lectura performativa de las leyes opresoras, en la que se tomaban fragmentos de la Ley sobre peligrosidad y rehabilitación social, derogada de forma definitiva en 1995. Durante La noche de los museos, se hizo una visita performática a la exposición, una propuesta somática que invitaba a aproximarse corporalmente a los materiales exhibidos. La misma noche se proyectaron en una de las paredes externas del MACBA imágenes de los materiales del archivo. Esta fue la única acción que se hizo por fuera del espacio del Centro de Estudios y Documentación con el fin de desbordar el alcance de la muestra y sus espacios físicos.

Foto 7

Bibliografía: Los Anormales y Cuerpos Sexuados
Imágenes realizadas a partir de las portadas de los libros de Michel Foucault, Los anormales
(Ediciones Akal, 2001) y Anne Fausto-Sterling, Cuerpos sexuados. La política de género
y la construcción de la sexualidad (Melusina, 2006).

En el arxiu desencaixat exhibimos libros del fondo bibliográfico del museo que respondían a los temas que abordaba la exposición. En dos de las activaciones se presentaron selecciones bibliográficas articuladas en torno a temas de diásporas cuir y colonialismo, y al cuerpo y la despatologización9. Dichas bibliografías fueron expuestas en un muro especialmente destinado a ellas10. Otra activación bibliográfica, fue la presentación de la traducción, siete años después de su publicación original, del libro de Jack Halberstam El arte queer del fracaso (Egales, 2018). Se buscó plantear así, al interior de la exposición, la problemática del ritmo de las traducciones y el tiempo que tardan en llegar algunas publicaciones y temas desde el contexto anglosajón.

Por último, dos de las activaciones remitían directamente a la importancia de la oralidad en la construcción de los archivos de la disidencia sexual. Tras ciertas historias no hay ningún tipo de registro material, por ejemplo, de los relatos del sexilio, por lo que decidimos incluirlos en las activaciones para que tuvieran un espacio –aunque fuese efímero– dentro de la muestra. Fue el caso de la activación Biblioteca viviente que, con la colaboración de la organización ACATHI11, habilitó el espacio de la muestra como escenario para la escucha directa de experiencias en primera persona, reafirmando así que en el terreno de la disidencia sexual muchas veces los mayores depositarios de la memoria se encuentran en los cuerpos que las vivieron.

Finalmente, recopilamos en audio las historias personales y colectivas de quienes conservan los materiales de algunos archivos de la ciudad de Barcelona. Realizamos entrevistas que hicimos públicas en la exposición12, dándole una nueva dimensión a los objetos que llenaban las mesas e incluyendo los relatos de quienes hacen materialmente posible la conservación de la memoria. ¿Qué historias relatan los materiales de las luchas disidentes y qué pasa con las historias que no se registran? La oralidad tiene un rol fundamental en la preservación de estas historias (Boyd y Ramírez, 2012), y por eso se hizo presente de forma insistente en el proceso de construcción del arxiu desencaixat, planteando una crítica a las formas más hegemónicas, y posibilitando la emergencia de un archivo afectivo y rebelde.

Las activaciones, en su totalidad, permitieron experimentar aquellas aristas de los materiales que no necesariamente estaban contenidas en el documento: los desbordes de la historia, las biografías, los materiales paralelos, las voces y performances.

 

Futuros desencajados

Foto 8

Desheterosexualizar el archivo
Imagen hecha a partir de una viñeta en la revista Tribades n.3, junio de 1989
e imágenes de República rarita (Diego Posada)

Comenzamos este texto preguntándonos si era posible des-heterosexualizar el archivo y de qué manera se manifiestan las miradas normativas en la construcción de memoria. De alguna forma el trabajo durante todo este proceso ha estado marcado por esta pregunta. Entendemos la heterosexualidad como “un modo hegemónico de conocimiento que modeliza nuestra interpretación de los cuerpos y forcluye la posibilidad de pensarlos y vivirlos de otra manera” (flores, 2015: 4). En este sentido la heteronorma, que afecta a todas las instituciones, determina también las formas en las que se articulan los modos de conocer y de administrar la memoria.

La neutralidad, como una característica de la ciencia, de la construcción del conocimiento y, también, del manejo de los archivos institucionales, opera aplanando las posibles lecturas de la sexo-disidencia, opacando los efectos políticos y epistemológicos que tiene este “distanciamiento del propio cuerpo y de los otros, además de ubicar a la heterosexualidad como un lugar de supuesta neutralidad a través de su silenciamiento y autoinvisibilización” (flores, 2015: 3). La heterosexualidad13 es catalizadora de formas de subjetivación y epistemologías que pueden ser interrumpidas por experimentos y experiencias que abandonen la neutralidad de quien las encarna. En este sentido, la mayoría de quienes desarrollamos el arxiu desencaixat, nos identificamos como parte del colectivo de la disidencia sexual y desde ese lugar implicado nos acercamos a los archivos y a sus materiales. Esto nos dio la sensibilidad para reconocer la importancia de quienes han conservado estas memorias, haciendo una suerte de homenaje al cuidado personal y emotivamente implicado de los materiales, gesto que entra en tensión con la labor de conservación museística.

La experiencia que tuvimos en el arxiu desencaixat, en términos pedagógicos y como propuesta metodológica de investigación colectiva, podría seguir siendo desarrollada en el futuro en nuestro y otros contextos. Si bien este proceso estuvo situado y circunscrito a un corte geográfico y temporal concreto, consideramos que nuestra experiencia proporciona herramientas para abordar el reto de seguir des-heterosexualizando las formas de conocer, de recordar y de construir la propia historia.


Bibliografía

Ahmed, Sara (2006), Queer phenomenology: Orientations, objects, others, Durham and London, Duke University Press.

“Anarchive – Concise Definition” (s. f.), SenseLab, http://senselab.ca/wp2/immediations/anarchiving/anarchive-concise-definition/

Boyd, Nan Alamilla y Horacio N. Roque Ramírez (2012), Bodies of Evidence: The Practice of Queer Oral History, New York, Oxford University Press.

Cvetkovich, Ann (2018), Un archivo de sentimientos. Trauma, sexualidad y culturas públicas lesbianas, Barcelona, Bellaterra Edicions.

Egaña, Lucía (2017), “Hago más traducciones que las malditas naciones unidas, de mierda” en Benzidan, Kenza, Lucía Egaña, y Yos (Erchxs) Piña, No existe sexo sin racialización.  Leticia Rojas y Francisco Godoy (eds.),64-74,Madrid, (Autoedición).

Flores, Valeria (2015), “El reto de des-heterosexualizar la pedagogía” en La escuela como productora de identidad: desafíos de una educación sexual integral no heteronormada, 1-9, Buenos Aires.

Halberstam, Jack (2018), El arte queer del fracaso, traducido por Javier Sáez. Madrid, Egales.

Kashmere, Brett (2010), “Cache Rules Everything Around Me”, Incite# 2, Counter-Archive.

Lugones, Maria C. y Elizabeth V. Spelman (1983), “Have we got a theory for you! Feminist theory, cultural imperialism and the demand for ‘the woman’s voice”, Pergamon Press, 1983.

Muñoz, José Esteban (2009), Cruising utopia: The then and there of queer futurity, NYU Press.

Rawson, K.J. (2017), “El acceso al transgénero // El deseo de lógicas archivísiticas (¿más?) queer” en AAVV. Archivar. Barcelona: Ayuntamiento de Barcelona, Instituto de Cultura, Barcelona, La Virreina Centre de la Imatge.

Wittig, Monique (2006) [1992], El pensamiento heterosexual y otros ensayos, traducido por Javier Sáez y Paco Vidarte. Madrid, Egales.


Notas

[1] El nombre del proyecto figura en catalán porque trabajamos con materiales del contexto más inmediato. Al mantener el título en esta lengua, buscamos intencionar la relocalización de lo que más universalmente se describe como queer entendiendo el concepto como una serie de cuestiones que no encajan.

[2] Esta exposición se nutrió de materiales presentes en diversos centros de documentación y archivos de la ciudad, la mayoría de ellos de carácter activista. Agradecemos especialmente a Ca la dona, al Centro de documentación Armand de Fluviá, a Alex Brahim por darnos acceso a su archivo personal, al CED del MACBA, a la Fanzinoteca y a todas las autoras y personas que compartieron su trabajo con este proyecto de forma individual.

[3] Si bien es cierto que existen una serie de “otras” formas de enunciar este tipo de archivos que no encajan, como, por ejemplo, el contra-archivo (Kashmere, 2010) o el anarchivo («Anarchive – Concise Definition» s. f.). Decidimos mantener el término archivo para tensionar sus límites y por considerar que la disidencia sexual también puede hacer uso, aunque sea desviado, de estos conceptos que a veces se han vuelto normativos.

[4] Concretamente, establecimos como corte temporal el año 1977, momento en el que se realiza una manifestación para exigir la derogación de la Ley de peligrosidad y rehabilitación social, donde unas 4.000 personas se congregaron en Las Ramblas. El registro audiovisual de dicha manifestación se podía ver en el arxiu desencaixat, gentileza de José Ramón Ahumada.

[5] Las estudiantes fueron Julieta Obiols, Vatiu Nicolás Koralsky, benzo, Diego Posada, Javiera Pizarro, Héctor Acuña, Juan David Galindo, Lina Sánchez, Lior Zisman Zalis, Itxaso Corral, Isamit Morales, Alexander Arilla y como participante externa al PEI, Camila González S. Queremos agradecer también la ayuda de lxs colaboradorxs del MACBA en especial a Aida Roger y Cristina Mercadé.

[6] Invasorix es un colectivo feminista cuir de México cuyo tarot puede ser consultado materialmente en el archivo del MACBA, https://www.macba.cat/es/a12181

[7] Vale la pena recordar, como señala Esteban Muñoz (2009), que las evidencias de lo sexo-disidente han sido usadas penal, disciplinar y médicamente en la historia en contra de lesbianas, maricas, travestis y trans, y que en los intentos de documentar las experiencias de estas personas, a menudo se han invalidado sus vidas. Por tanto, como evidencias, los materiales de estos archivos se conservan subrepticiamente, casi escondidos, y en ellos no solo se guardan historias de las luchas, también a modo de diario o incluso de álbum familiar, se atesora la cotidianidad, los afectos y las relaciones de sus protagonistas que a su vez han estado estrechamente ligados a sus luchas. Así las evidencias efímeras e histórico-afectivas de los documentos y archivos de las disidencias sexuales están llenos de utopías pasadas y revoluciones latentes.

[8] Las distintas activaciones pueden ser revisadas con más detalle en el siguiente enlace: https://www.macba.cat/es/activaciones-archivo-desencajado

[10] Instalamos un gran collage con fragmentos de leyes, recortes de prensa y manuales de diagnósticos médicos, que representaban los discursos hegemónicos en torno a la producción estigmatizante de lo desviado y lo patológico, para luego disponer sobre este collage los ejemplares de discursos disidentes, activistas, teorías desviadas y literaturas nefandas. De esta forma los libros que disponíamos ocupaban visualmente el espacio de los discursos hegemónicos, dando cuenta de su ineficacia, y a la vez de su insistente porfía

[11] ACATHI es una organización de Barcelona que trabaja desde el año 2002 temas relacionados con la migración, el refugio y las poblaciones LGTBI+.

[12] Las entrevistas, realizadas a Muntsa y Mercé Otero Vidal (Ca La Dona); Jordi Samsó y Pierino (Casal Lambda); Álex Brahim; y Estel Fabregat y Marta Vega (MACBA). Todas las entrevistas pueden ser consultadas en el siguiente enlace: https://archive.org/search.php?query=subject%3A%22arxiudesencaixat%22

[13] Para Monique Wittig la heterosexualidad es un régimen político y un contrato social. Esta idea la desarrolla ampliamente en la colección de ensayos El pensamiento heterosexual y otros ensayos (Wittig, 2006). Por otra parte, podemos remitir también a la heterosexualidad como una invención colonial con más de 500 años de antigüedad donde, como forma de corroborar el carácter “otro” del sodomita de las Indias, se construyó a sí mismo por oposición binaria (Egaña, 2017: 67-68).

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