Re-visiones #7

ReseÑa

Seminario Euraca. L/E/N/G/UA/J/E/o: Dispositivo transatlántico de publicación & republicación de textos del Seminario Euraca. Septiembre 2017 (1), Madriz.
Web: seminarioeuraca.wordpress.com/revista-lenguajeo/

Paula Pérez-Rodríguez y Diego Baena (paulap@princeton.edu|dbaena@princeton.edu)

Universidad de Princeton



“Una política de lo posible implica entender que su objetivo preciso es la transformación del deseo por los medios disponibles”: esta frase de Jara Rocha cierra la revista L/E/N/G/U/A/J/E/o y quizás pueda servir como entrada a las tareas que desde 2012 lleva a cabo por Madrid, sus alrededores y sus diásporas el Seminario Euraca. La posibilidad: una poesía otra, un campo cultural que supere la mínima variabilidad de las escenas poéticas patrias. Frente a ellas, L/E/N/G/U/A/J/E/o propone deseo de lengua, cuerpo, política y compromiso intelectual. El dispositivo de publicación, si bien en PDF y sin marca de depósito legal o ISSN, busca liberar el acceso a muchas de las áreas de pensamiento del colectivo, anteriormente inencontrables entre hiperlinks, posts de blogs o listas de mailing. L/E/N/G/U/A/J/E/o, en su búsqueda de universos referenciales contrarios al canon y a la política centralistas-nacionalistas, ofrece quizás una imagen genealógica del 15M como lugar en el que todxs lxs sin nombre se descubrirían "euracas": no europexs, pero con el derecho arrogado de tomar la palabra. Puede que en la Acampadasol no hubiera "indixs" (Mafe Moscoso, "kilómetro 0, latitud 0"), pero al calor de esas y otras figuras desplazadas por el mainstream es que hay que entender un proyecto como éste. Antes que por un estado de las cosas, el Seminario Euraca se ha regido por una búsqueda vitalista y proyectiva: “la poesía no es una brújula moral, sino un alboroto mortal” (Charles Bernstein 13). Castrapo, bloqueos comunicativos, conciencia lingüística: lo lenguaje como objeto utópico, distópico, en todo caso humano constituyente, performativo, y no producto-proyectil ya dado.

En cuanto a alborotos de la escritura, nada tan intelectualmente elaborado como la saga L=A=N=G=U=A=G=E. Sobre ello trata “Language: un proyecto radical para la escritura de fin de siglo”, prólogo recuperado de La Lengua Radical: Antología de la poesía norteamericana contemporánea (1992). Aunque concebido como introducción a la obra de poetas como Charles Bernstein, Ron Silliman o Lyn Hejinian, dentro de la revista el texto parece operar como una teórica-poética que articularía supuestos sobre el lenguaje. Uno de los hallazgos del texto de Pujals, que se repetirá en otros textos, es que no hay "normalidad" posible para la lengua, y por lo tanto, no habría posibilidad de direccionalidad en el discurso. La validez de los años 90 de Pujals a las alturas de 2017 no deja de inquietarnos: el modelo de “poema contemporáneo” al que los language estarían interpelando, ¿acaso no constituye aún el centro de la habitualmente llamada  “poesía”? La "hermana pobre de la literatura”, como dice Antena 3, mantiene e intensifica hoy día este modelo, con consecuencias de tendencia polarizante cuyo extremo norte es el éxito de la sensibilidad masticada y web (‘poesía urbana’: Nach, Rayden, Marwan, @SrtaBebi), cuyo extremo sur es la total desaparición de este nombre en el punto de fuga de los llamados “estudios peninsulares”. Cabe preguntarse si acaso habrá que buscar la poesía en aquello que no se enuncia como tal. Parcialmente, la aportación de Ángela Segovia responde y se hace esta pregunta, atendiendo a lo que de poesía ocurre en la performance, alrededor de tres aspectos: “la zona de la fragilidad y la zona del error”, “la zona del pensamiento y la zona del sentimiento”; “[y] luego la zona de la repetición. Y luego la zona de la repetición” (131). El error de lo vivo, frente a la norma, ganaría la batalla por iluminación. “Un nudo de sentibilidad” performa el movimiento del cuerpo y la formación iterativa del pensamiento-en-curso, una posibilidad en la que “la casa de la poesía es la boca, esta boca, esta, una boca cualquiera, todas, muchas bocas. Y también (…) el oído, este oído, este, un oído cualquiera, todos, muchos oídos.” (133).

La idea de que todo intento de normalización y estandarización es al fondo un aparato (¿ineficaz?) de captura  y disciplinamiento subyace a todo L/E/N/G/U/A/J/E/o. Las últimas consecuencias de dicho aparato rondarían en la creación de "lenguas muertas", utilizables solo por hipotéticos hablantes 'ideales' que, mediante un presumido consenso social, deben de prescindir de cualquier deseo de participación, así obviando todo despliegue o disenso creativo desde el cual "el lenguajeo" inevitable, poética y políticamente deviene. “Inestabilidad y agencia lingüística” propone frente a ello un desdoblamiento polisémico del "casamiento" "SIGNIFICANTE/SIGNIFICADO", virándolo por una serie de vectores poli (polisémicos, polifónicos, poliafectivos) y queer. Se apuesta a que la variedad lectal implica de facto un proceso inacabable y constante de ruptura, des-entendimiento, opacidad. En línea con Pujals, la lengua no es un túnel, más bien hay que romper  ese anillo de boda por el cual se presume mirar tan objetivamente y por ende objetivizar y dominar al sentido de las palabras. No es la opacidad de sus propias formas lo que nos revela la poesía, sino la opacidad y polivalencia misma de la lengua. La poesía sería una práctica de "paciencia en la opacidad", un empoderamiento y extrañamiento dentro del lenguaje que nos recuerda que no nos hablamos para entendernos, sino porque nos entendemos. La idea tanto de Pujals como de Pérez-Rodríguez, que recorrería toda la publicación, parece luchar contra la zona de confort del "lector pasivo", haciendo de la lectura una operación tan participativa como la escritura. En efecto, la propia lectura de L/E/N/G/U/A/J/E/o es un entramado de planos desde el cual pueden hallarse conexiones iluminadoras e inesperadas, tanto en los textos teóricos/críticos como en la condición idiolectal de los mismos.

Cabe mencionar que la forma de la revista, en su apuesta colaborativa, sería en sí un desafío tanto al individualismo monológico como a los estándares monoglósicos desde los cuales frecuentemente se enuncia el sistema literario español, tal como demuestra María Salgado en su reseña del poemario de Luz Pichel ('Tra(n)shumancias,' 2015). Pichel, que busca un hueco a lo fronterizo, a lo diaspórico, a lo castrapo, propondría una reformulación radical del lughar, en el marco de una larga y acelerada modernidad, condicionada y reelaborada por el flujo de capitales y de cuerpos humanos tra(n)shumantes. Podemos entonces matizar y poner a dialogar las fugas que tanto interpelan al presente del Estado español (las cerebrales, también corporales) con una gama de experiencias para nada incomunicables, pero tal vez intraducibles. A la vez que Salgado invoca la necesidad de poner el oído a historias de la actual crisis de refugiados escritas “desde su propia acción y decisión como personas”, Pichel indaga, desde la siempre fluctuante e inestable condición de aldeá, sobre el sentido que puedan tener voces como 'patria,' 'lugar,' 'territorio.' Se enfoca así la condición siempre plural-diaspórica de la/s lengua/s, a la vez que el quiasmo que frecuentemente requiere un proceso de desterritorialización: 'volver' para "pertenecer al mundo dignamente" pero a la vez traer el afuera como una manera de restaurar lo local. La poesía, nos recuerda Pichel, puede ser un refugio necesario, pero se construye con materiales que vienen de afuera.

Ese afuera bien puede ser un más allá de los cánones estéticos a través de los cuales, habitualmente de forma exclusiva, se pretende enseñar a la gente a hacer cosas con palabras. De ahí la reivindicación por parte de Rafael Sánchez-Mateos y Germán Labrador de culturas y poéticas populares -únicamente 'banales' desde un parecer y una escucha poco crítica o despectiva-  en aras de la poetización y politización de nuestro largo presente. Es así que Sánchez-Mateos nos recuerda los sonidos de su adolescencia en la cocina de su madre, "con las manos en la masa", y de Vainica Doble, duo dinámico del pop de los 70-80, demasiado frecuentemente relegado al campo de 'mera' Cultura de Transición por parte de algunos estudiosos. A contracorriente de esta visión de fácil desprecio, entraríamos por sus canciones a un plano micropolítico de afectos, cuidados, escuchas compartidas, que más que a puro saboreo nostálgico o 'gourmet' nos invita a habitar los pequeños instantes de los cuales hacemos vida, y a reflexionar sobre aquellas personas que, frecuentemente sin recompensa, han llevado tan desproporcionalmente el rol de cuidar de nuestro presente. El bonito con tomate, el "poquito perejil" que nos podrían dejar las Vainica nos puede chocar (o lo que para algunos sería peor: desentonar!) al lado de lo que han sido algunas de las imágenes culinarias más ubicuas de la España pre y pos-crisis: desde los grandes figurones del 'boom' culinario (la Nueva Cocina Española y la Gastronomía Molecular), hasta Gordon Ramsay, los juzgados y ‘oposiciones’ de Máster Chef, las intervenciones de ‘rescate’ de Desastre en la Cocina. Son éstos temas explorados en el trabajo de Germán Labrador sobre las gastropolíticas y gastropoéticas de la crisis y de los posteriores movimientos democráticos radicales que demostrarían una auténtica disputa en el imaginario gastropolítico, entre algunos de los reality más vistos de los años de crisis (a su modo de ver, máximos exponentes de la 'medicina' social del neoliberalismo) y algunos contraimaginarios y contraestéticas que surgen a raíz del 15M. Así, dichos populares vistos en pancartas, como "no hay pan pa tanto chorizo" o la imagen de un chorizo gigante siendo decapitado por una guillotina de cartón (simbólicamente repartido entre los concurrentes), apuntan a nuevas estrategias biopolíticas que desafían al esquema del chef-soberano. El cuerpo-chorizo del soberano invertiría, a modo de una teoría de la imagen como la de J. Butler, el 'framing' de la cuestión, es decir, la mirada y la enunciación que desde la institución administrativa trata al sujeto sureño de PIIG, señalando, a forma de denuncia conmemorativamente sans-culotte, a entidades administrativas como el PP, el BCE, el FMI: verídicas entidades parásitas, glotonas, "caníbales".

Contra la creciente institucionalización más anti- que democrática de la/s lengua/s se puede alinear la propuesta final de la revista, "Llamando a lxs PIIGS a minar textualmente la troika". La ficción política SUR trataría de dar la vuelta, desde "la factura de la vida cotidiana", al patio de recreo extractivista que países como España o Grecia suponen para Centroeuropa. Mientras la Troika se desagua por lo PIIG, Rocha se propone inscribir y ensayar "una estética de desposesión" que mine las textualidades letradas que recogerían la distorsión ontopolítica por la que lo PIIG se contiene, por ejemplo, en "menús, albaranes, alquiler de mobiliario, alojamientos, facturas, pagarés, certificados" (136). No hay pan suficiente para comérselos. El pan se cocina: 'las manos en la masa.' 'la masa madre.' No hay estado que valga al lado de esa "masa". Y no aquella que se piensa impotente e informe entre los dedos de una mano invisible. Importa (con Vainica Doble) el momento de amasijo, la preparación, la cocción. "4 h 09" al horno, o unos meses en el Sol. Por ahí se encuentra, en “Fervor Salado” (Remedios Linares), entre la inmolación y el neologismo, el cuidado por el instante que olvidan las grandes intervenciones incendiarias. No hay masa amasijable, sino manos que amasijan. Amasijar palabras para que sean leídas-oídas: "he de decir / me gustaría decir / poder decir" (122). La contestación a cartas y expedientes y formularios y papeletas que al fondo no desean réplica que valga. La "persecución de un zumbar", "mientras otros escriben poesía" (124). La poesía recogida en L/E/N/G/U/A/J/E/o tiende a tematizar, y al mismo tiempo, performar, las zonas en las que política, lenguaje, subjetividad y discurso se encuentran. Seis trabajos poéticos, además del de Linares, son objeto específico de análisis/reproducción: la ya citada Luz Pichel, la misteriosa poeta ¿madrileña? Miriam Martín, y los poetas argentinos Daniel Durand, Martín Gambarotta, Marcelo Díaz y Tomás Bartoletti.

La entrada en la poesía argentina se produce por vía de un análisis en clave lingüicista de la poesía de Martín Gambarotta por parte del también poeta Sergio Raimondi. En los sujetos que pueblan Punctum, Seudo o Angola, la lengua se experimentaría patológicamente, como consecuencia de una imposibilidad de nombrarse y reconocerse dentro del régimen neoliberal. Las articulaciones gramaticales de pasado-presente-futuro, además, no serían efectivas para contener la experiencia histórico-política (se interrumpe la temporalidad lineal: “Sacó el cuchillo y en cualquier momento corta”). "Díptico para ser leído con máscara de luchador mexicano", de Marcelo Díaz, nos sitúa en una tesitura parecida: estampas de unos "ellos" que aparecen sobre un lugar presuntamente plausible de ser llamado ‘suyo’, de fondo con imágenes de ese espacio ("el cartel azul y verde que dice MOVISTAR" (116)) que recuerdan su pasada usurpación y contienen a una población ¿local? ¿indígena? "que juzgamos típic[a]" (117), "aunque no sepamos / típicos de qué, de pie y agradeciendo la llovizna". Neoliberalismo e historias menores: si en la lengua permanece, como uso, aquello que los discursos de orden neoliberal pretenden borrar, ¿cómo habría de buscarse “una lengua política nueva” (57)? Si no permanece, ¿qué hacer? El final del texto de Raimondi nos confunde: ¿se propone liberar los usos lingüísticos o estaríamos más bien frente a la hipótesis populista de ganar por medio de nombrar?

El conflicto causado por esta pregunta es precisamente el objeto que articula una obra como Mujer de Manuela, escrita en el momento inmediatamente anterior a la victoria de Ahora Madrid, y reseñada en L/E/N/G/U/A/J/E/o por Carlos Rod. Experimento de escritura calco de Hombre de Cristina (Washington Cucurto, 2013), Mujer de Manuela condensa "un periodo exactísimo" (110), frente al que el Hombre y la Mujer parecen mantener posiciones diferentes: si bien Cucurto se declara hombre de Cristina, en la Mujer de MDM conviven "adhesiones e ironías" (113) que muestran la imposibilidad de univocidad de los aquí-ahoras, así como el esfuerzo que requiere el cerrar lo que se vive en forma de 'Historia'. En este cierre coloca Ámparo Arróspide La Kelpertina, de Tomás Bartoletti, poemario que nos sitúa frente al acto de nombrar, esta vez mirando a lo que de ¿argentino? hay en las Malvinas: "el bautismo del territorio nacional" (74), el cual funciona otorgando nominalmente propiedad inmaterial y, no obstante, construyendo desde ahí su "meollo": "no es el con / tenido / lo es la conchi / tución" (75). 

El artículo de Fernández Folgueiras se aproxima a la articulación de política y poesía de un modo inverso a la construcción identitaria a partir de la obra El Estado y él se amaron, de Daniel Durand, poeta del lado del bardo y del descontrol. Si Raimondi buscaba la consigna, Durand es recuperado precisamente del lado en el que nombrar no se trata de encontrar un "significante vacío" (Laclau), sino de inscribir lo que se vive. Fernández Folgueiras enumera todas esas nominaciones que construyen mundo y memoria en El Estado y él se amaron: "Mi madre, mamá, Gómez Ricardo, Pérez Héctor, Cristina, César, Martínez, Echeverry José Pedro, Segovia (...)", recordándonos, con el poeta, que el nombre propio no necesariamente es el más vacío de los significantes, o desde luego no sin truco, como querría Laclau, sino que, por un lado, el nombre propio sería el que más mundo-memoria hace: chorro de experiencias; y por otro, sería la condena des-horizontalizante de aquel que escribe dentro de un campo literario ("el poder en mi apellido: Durand", 64). El poeta no podría ponerse del lado de la nación, sino del de la apilación de mundos, proceso "más democrático (en el preciso sentido de que pertenece más al pueblo) porque contiene más voces" (67-8).

“¿Cómo sería una democracia verbal popular que garantizara el derecho y el deber de cada hablante o núcleo comunal de hablantes de hacerse activamente con su idioma (…)?” (6): esta pregunta del Seminario Euraca, en su “Saludo” a lxs lectorxs daba apertura a un cuerpo heterogéneo de textos que, sin adscribirse a una única posición teórica, proponen quehaceres poético-políticos practicables para una ciudadanía en emancipación de “siglos de cultura letrada al servicio de unos pocos” (83). Desde un horizonte precarizado y de subsistencia en el marco de la crisis crónica del Estado español, L/E/N/G/U/A/J/E/o conforma una zona de sobreexistencia y resistencia utópicas en lo poético, donde la participación, antes que disciplina, pueda ser siempre y sobre todo disposición.


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HAR2013-43016-P I+D Visualidades críticas, reescritura de las narrativas a través de las imágenes